Los optimistas siempre llegan lejos.


El optimista emplea su emoción en actitudes constructivas, levanta automáticamente sus defensas cuando el dolor inesperado, la traición o el fracaso, pretenden sorprenderlo. Por eso no envidia, ni llora situaciones difíciles; ni dice que no tiene tiempo.
El optimismo sirve para diferenciar a las personas que pueden utilizar el sentido común. Los torpes no pueden ser optimistas.
La despreocupación sustituye a las formas organizadas del pensamiento el temor duerme con los ojos abiertos y el insensato le teme a todo lo que ignora. Teme y odia. El pesimismo impide toda expresión de supremo valor viril, por ello resulta inofensiva la adversión del insensato a todo lo que desconoce.
Es imposible convertir en optimista a todas las personas. Para hacerlo tendríamos que reconstruirles el alma. Lo cierto es que no existe ninguna credencial de más amplias garantías para confiar en alguien que el optimismo; porque el cultivo de esa cualidad hace mantener encendida la llama de una reciente esperanza, mientras que el pesimista, a fuerza de cerrar los caminos del éxito con su perenne desvalorización, acaba por pensar en nuevas y abreviadas fórmulas que le permitan el disfrute de aquello, inaccesible y vedado a su concepto de posibilidad.
Hay muchos pesimistas que son honrados y fieles. Lo que sí podemos asegurar es que todos los optimistas lo son por convicción plena.
El optimista se adentra en el sentido de los hechos y no juzga a través de la observación de un solo aspecto de la cuestión. Por eso suele descubrir facetas de imponderable valor en donde el pesimista sólo percibe derrotas y fracasos.
¿Y por qué no aceptar que ocurrirá lo mejor?
¿Dónde está el hombre infalible?
Todos los pesimistas actúan como si fueran de opinión inapelable y suprema y puesto que lo dice un tonto, debe ser aceptado por todos.
Hay amor y risas y bondad sobre la tierra. Todos los seres humanos no son tan malos y muchos se conducen incorrectamente impulsados por el poder opresor del pesimismo.
La buena suerte está en algún lugar y observamos la felicidad meciendo sus risas en los rostros de muchas personas. ¿Por qué no comprenderlo y emprender la marcha hasta descubrir nuestro camino de felicidad y buena suerte?
Únicamente cultivando el optimismo, podemos llegar.

Anuncios

Acerca de mambidelsur

Soy Periodista del sistema informativo de Radio ciudad del Mar, en la provincia de Cienfuegos, Cuba.
Esta entrada fue publicada en Sociedad y etiquetada , , , . Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s