Bayamo: antorcha de la libertad.

Por: Jorge Luis Torres Marrero.

Muebles de maderas preciosas comprados en lugares distantes, lujosos ajuares de cama y manteles finos fueron devorados por las llamas. Ardieron también las puertas y ventanas. Y con el fuego los recuerdos de las mañanas cálidas; las tardes debajo de los árboles y las noches de tertulias. Las familias ricas de la villa, los esclavos y otros lugareños contemplaron el siniestro espectáculo de las llamaradas ¿Qué había provocado aquel fuego en la villa de San Salvador de Bayamo? ¿Acaso el desliz de un esclavo o fue con toda intención para vengar así, quemando las propiedades de sus amos, tantos años de cepo y cuero?

Ni lo uno ni lo otro, aquel 12 de enero de 1869 Bayamo ardía por decisión de sus moradores. La guerra por la independencia hacía solamente tres meses se había iniciado en Damajagua, ingenio de Carlos Manuel de Céspedes, quien inició la gesta  y  liberó a sus esclavos invitándolos a unirse a la lucha. Varios fueron los reveses pero también hubo victorias para aquel Ejército Libertador que más que conocimientos militares ardía en deseos de romper las cadenas del colonialismo y la esclavitud. Así las cosas Bayamo se convirtió en capital de la República en Armas, primer territorio liberado en manos de los cubanos, pero el terrible Conde de Valmaseda hacía estragos en La Tunas. Reorganizó y reforzó sus tropas para partir hacia  el pedacito de Cuba que ya era libre de la opresión española. En tanto, Donato Mármol operaba en la zona ¡Claro! con menos armas, superado por los españoles en número, armamento y artillería.

Cuando parecía que Valmaseda iba rumbo a Holguín, hizo una contramarcha y cruzó el río Salado. Los cubanos eran tomados por sorpresa aunque resistieron varias horas. La superioridad enemiga los venció.

La pérdida de Bayamo era inminente.

Los habitantes de la villa en asamblea pública antes de que esta volviera a caer en manos del ejército español, decidieron reducir a cenizas  su terruño y el propio presidente, Céspedes, dio la orden de iniciar el fuego por su casa. Ese día El Padre de la Patria fue más grande.

Cuentan que el único testigo que sobrevivió a las llamas fue la torre de la Iglesia. Lo cierto es que desde entonces, Bayamo fue Antorcha de la libertad.

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Acerca de mambidelsur

Soy Periodista del sistema informativo de Radio ciudad del Mar, en la provincia de Cienfuegos, Cuba.
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